Aurelio está metido

La tarde de hoy Aurelio sonrió mientras caminaba por la calle, sonrió porque ya no sentía frío, porque el invierno desaparecía y la luz de las tres menos algo lo reconfortaba.
Ayer, Aurelio cocinó calabazas fritas con salsa de jitomate, pedacitos de salchicha y perejil, limpió el suelo con lejía y puso una lavadora.
Hace varios días Aurelio salió de paseo y soñó con ir a la playa y a la India y a Marruecos, con usar camisas de cuadritos y las gafas negras de la tienda del centro.
Desde hace varios meses Aurelio aplaude cuando mira a las palomas de la iglesia, volar desde la torre al tejado y desde el tejado a la fuente; cuando mira a la gente sentada en las terrazas bebe que bebe café.
Desde hace más de un año Aurelio escribe cartas a su madre, y cuentos y novelas, informes largos, recaditos. Hace las compras, paga las facturas, ahorra un poco.
La tarde de hoy Aurelio sonrió, también, porque el empedrado de las calles era igual y la mierda de los perros estaba esparcida en la esquina de siempre, porque el chino donde compró el foco de la cocina sigue abriendo de nueve a once y la farmacéutica tiene aún las manos grumosas y esqueléticas.
Aurelio hoy sonrió porque de pronto se descubrió aburrido y cuando la gente está metida en sus vidas, en sus casas, en sus cosas, de pronto se aburre y cuando se aburre no extraña.

"Soñar es gratis" (guridi.blogspot.com)

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