Todos tenemos un monstruo dentro

Primer recital de narrativa del Taller de Ecritura Creativa de Sevilla

Llegamos al final de la primera aventura. Con tumbos y sobresaltos, risas, gozo, revelaciones, incomodidades, encontronazos abruptos con los monstruos vanidosos que viven dentro de nosotros (los escritores en ciernes), con entusiasmo, satisfacciones, renuncias, postergaciones, compañerismo y aprendizajes varios, concluye el primero de los cursos cuatrimestrales de nuestro no espacio de cervezas, tabaco, vino dulce y cafelitos con leche.
Robo un poco del espacio de este blog para digerir, y al mismo tiempo compartir, mis emociones y más sincero agradecimiento a mis muy queridos alumnos-compañeros de taller, pero también con la intención de hacer contacto con otros a quienes, como nosotros, se sienten atraídos por la llamada de las letras.

"Un mostrio escribe". Ilustración de Raúl Chacón Carrasco.

Mis grandes maestros me dijeron siempre: “La escritura creativa no se enseña ni se aprende. Se redescubre, en todo caso.” Y tienen razón. Hoy, ya puesto manos a la obra, rectifico. Y es que la escritura creativa es una habilidad intrínseca a los hombres alfabetizados. Quien sabe leer, puede escribir. Cómo lo haga, depende únicamente de él mismo.

Hace algunos años, frente a semejante negativa, me sentí solo, angustiado. Y busqué orientar mi camino. Dependía de mí, como dependió de los participantes de la primera generación de este taller, encontrar la vía que me permitiera hallar el grial de todo escritor incipiente: la técnica, la propia voz.
Ese conocimiento, entonces visto enorme, apabullante, complejo, pero nunca imposible, hoy lo acojo entre mis brazos con gran placer y, por qué no decirlo, inquieta curiosidad, luego de adentrarme en los libros, siempre deslumbrantes y, por supuesto, de andar a paso firme haciendo caso de otras voces, siempre y cuando esas voces me sedujeran. Hoy escribo ya sin tanto desconcierto y a sabiendas de mis propios límites y capacidades. Escribo y soy feliz.
Ahora, esa primera generación de inquietos escritores que, desorientada, escuchó mi voz, detiene su andar por estas tierras muchas veces antipáticas, donde fueron llevados, incluso a rastras hasta lo más profundo de sí mismos, para diseccionarse y así entenderse; donde a tropezones y en contra del pudor, se quitaron la ropa para verse en el espejo y permitir, muertos de miedo, que otros los vieran. Ganando en auto-reconcomiento, confianza y objetividad con respecto a su propia obra y el sentido mismo de su labor como escritores.  Hoy, ese puñado de guerreros, se van para, quizá, escribir y ser felices. Y no sé si habré conseguido, en efecto, bien orientar sus inquietudes. De ser así, me doy por bien servido y agradezco sus oídos, sus ojos, sus mentes. Tanto como valoré otras sabias voces. De estar equivocado, les pido disculpas e intento redimirme nombrándolos mi tercera gran fuente de conocimiento. Primero los libros, luego mis maestros. Pues aprendí, sin resquemor alguno lo digo, mucho más de lo que pude haberles hecho ver. Gracias. Muchas gracias.
Siéntanse pues, libres de continuar el debate conmigo. Esa conversación siempre amena e interesante con que iniciábamos o acabábamos las sesiones del taller, para permitirme escuchar ahora, con más ímpetu y conocimiento de causa, la inmensa cantidad de asuntos que sé, les interesa comunicar al mundo. Considérenme, los invito, a ser siempre uno de sus tantos lectores.
Digerida esta panda de sentimentalismos, me despido, no sin antes recordarles nos queda un ejercicio más por realizar, aquél que nos permitirá cerrar y dar sentido al proceso creativo individual: el recital de narrativa, donde tendremos la oportunidad, invaluable, de enfrentarnos directamente al público lector(escucha) y así, comunicar, pronunciarnos literariamente.
La cita es el próximo sábado 26 de febrero, en punto de las 7 de la noche, en el bar Platea (Alameda de Hércules, 87). La entrada es gratuita y el evento es totalmente abierto. Siéntanse con la libertad y el entusiasmo de invitar a sus amistades y familiares, pues esa noche compartiremos con ellos la dicha de la escritura.
Nota al pie: Y si tú que lees y no formaste parte de la primera generación del Taller de Escritura Creativa de Sevilla, también te sientes atraído por la llamada de las letras, no dudes en acercarte. Sea quizá, el punto de partida en tu búsqueda del grial. Todos tenemos un monstruo dentro, lleno de vanidad, deseoso de salir y convertirse en escritor.
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