Manuscrito hallado en un manuscrito, Manuel Fons

De: “Este cuento trata de ti”

el lector es un niño mimado, un consentido del autor: siempre a la expectativa de una frase brillosa, o intrigas que lo conduzcan como un lazarillo hasta la última línea, o de un suceso, un diálogo, una descripción o una vuelta de tuerca que, por un momento, le permitan eludir la regularidad de su vida cotidiana; como si el escritor, en lugar de fir­mar un cuento breve o una novela, firmara un pagaré de emociones y sorpresas.”

¡¿No te importa?! Adelante pues, no te necesito, pero si te vas nunca sabrás qué pasó y, si me da la gana, puedo continuar la historia sin ti, no eres indispensable; soy una ficción, tengo licencia para men­tir: inventaré que seguiste leyendo línea a línea, decidido a alcanzar el punto final, y pasaron minutos, días y años, sin que en este relato asomara el menor signo de flaqueza; puedo decir que jamás llegas­te al fin, porque primero te llegaron las canas, la enfermedad y la muerte. Será algo trágico, es cierto, pero, ¿a quién le gustan los finales felices?, a mí no. Yo prefiero la indignación al bostezo.”

¡Sí!, puedes correr a decirle a todo el mundo que no sé tratar a un lector, y que soy un embustero, un neurótico y un prepotente, pero yo te digo a ti, y te lo digo sin eufemismos: ¡estoy harto de tu actitud de indolencia, tu falta de creatividad y tu pasividad como lector! ¡No pienso resolver todos tus problemas, no soy una fabulita ni un relato de entretenimiento! No me vengas con que soy un mal cuento sólo porque no hago justo lo que esperas, y si quieres un final acicalado para conquistar un efecto y satisfacer tus relamidos patrones estéti­cos, entonces ponte a inventarlo. ¡Yo me largo!”

De: “El rondó de Sileno”

¡A la verga el rebaño! ¡Yo voy a ser un individuo!”

…la inconformidad es el primer pelda­ño en la escalera de la conciencia, el primer paso hacia la libertad del yo. Aunque, no sé cuál hubiera sido mi elección si hubiera podido escoger entre una felicidad ingenua o una conciencia amarga.”

De: “Monólogo de un mitómano”

Miento porque la verdad es la que uno se inventa, la que uno se crea y la que uno se cree; como en los sueños, donde las imágenes más disparatadas hacen la urdimbre de un relato que nadie pone en tela de juicio; porque no es la realidad quien se califica a sí misma como tal, sino nosotros, los testigos, las víctimas.”

Miento porque las experiencias más intensas de mi vida han sucedido en las páginas de la ficción, porque la realidad de todos los días es un espectáculo soez, un pan y circo para la plebe, un tumor al intelecto, una humillación a la capacidad creativa. La existencia en su modo habitual es una fonda atestada de guisos mediocres y bazofias; vivir así es renunciar a la perla y conformarse con la ostra. La ficción, en cambio, decanta la realidad y la intensifica; toma esa piedra silves­tre y la pule hasta hacerla brillar.”

De: “Suite para violonchelo”

Para un hombre que se sostenía con ideas, contravenir dichas ideas era más grave que causarle un daño físico.”

¿Por qué siempre igual, por qué siempre lo seguro, por qué no explorar caminos desconocidos?

De: “Manuscrito hallado en un manuscrito”

¿Cómo era posible que un hombre gastara su vida escribiendo libros y no fuera capaz de crear algo de valor? La historia de la literatura muestra que el escritor, casi siempre, construye con palabras una realidad o un sueño que supera con mucho la pobreza de su existencia; el escritor, en este sentido, es o renegado o ambicioso.”

Nunca tuve la suerte de sentarme a escribir con un esquema preparatorio o un rumbo predefinido. Odio las escuelas y las estruc­turas donde cualquier historia funciona si se la encaja en el molde, como quien prepara un pastel o una gelatina. Lo malo de esta in­disciplina es que los personajes, escenarios e ideas, se tuercen ca­prichosamente como en lo sueños, sin ninguna lógica ni dirección, y luego hay que enderezarlos y reiniciar desde el principio. Doy por terminado un cuento cuando estoy harto de explorarlo y, si bien que­da registrada una sola historia en el papel, hay por lo menos diez o quince variantes en mi imaginación…”

Él, que quiso ser un dios, de pronto se veía como un súbdito; su pluma que creía sentenciar la vida de un joven, era, de hecho, un objeto de palabras, escrita de antemano en un re­lato.”

Nota: todo en voz de sus personajes.

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2 comentarios en “Manuscrito hallado en un manuscrito, Manuel Fons

  1. Eres el mas chingon literato que ha dado guanatos al mundo tu única fronera para tu creatividad es tu deseo de nada y como no esta llegaras tan lejos como los que inspiraron a escribir así chinguele mi Cabron que esto apenas comienza.

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