La ley de Herodes, Jorge Ibargüengoitia

Fue mi mojigatería lo que precipitó el telón del primer acto de este drama de costumbres literarias”.

¡Oh dulce concupiscencia de la carne! Refugio de los pecadores, consuelo e los afligidos, alivio de los enfermos mentales, diversión de los pobres, esparcimiento de los intelectuales, lujo de los ancianos. ¡Gracias, Señor, por habernos concedido el uso de estos artefactos, que hacen más que palpable la estancia en este Valle de Lágrimas en que nos has colocado!”

Nota al pie: Ya me hice re fan del Ibargüengoitia… Lo recomiendo ampliamente, es divertidísmimo.

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