En los ojos tristes de Antonieta Rivas Mercado

• La biógrafa de esta mecenas, Fabienne Bradu Cornier, habló sobre la vida y obra de esta mujer en el Palacio de Bellas Artes

Por Israel Pintor

DISTRITO FEDERAL, México, 19/09, (N22).- Luego de que más de 80 mil personas visitaran la exposición “Antonieta Rivas Mercado” en el Palacio de Bellas Artes desde el 31 de julio pasado, ayer se celebró una conferencia magistral en la Sala Manuel M. Ponce del mismo recinto, llamada ?Revisión de una vida?, a cargo de Fabienne Bradu Cornier, única biógrafa de Rivas Mercado.

Entre las remembranzas y acotaciones más destacadas sobre la vida de Rivas Mercado, Bradu Cornier mencionó lo siguiente:

“Al suicidio de Antonieta apenas tenía yo un lustro más de vida y ahora, que parezco más su madre que su hermana cómplice, me pregunto si escribiría la misma biografía. La respuesta inmediata es no, pero tampoco sé si cambiaría sustancialmente la historia, porque hoy me saltan más dudas sobre la vida de la biografiada (siempre maleable como todas las vidas de los biografiados): ¿ha cambiado, o he sido yo quien cambió?

“Para los biógrafos que debemos recrear la vida de un personaje inmóvil (casi sin fotografías, videos, sonidos y textos), resulta un trabajo muy difícil; tan sólo ver la sonrisa de Antonieta en la única película familiar donde sale retratada, me ayudó a delinear algunas ideas para reconstruir la vida de este mítico personaje de la cultura mexicana posrevolucionaria.

“Sin embargo, no me siento a gusto con la sonrisa de Antonieta; el biógrafo se toma por labor leer en los gestos, sobre todo en la mirada, el futuro provisorio del biografiado. En mi caso con Antonieta no me lleva más que a leer lo mal librada en la repartición genética de la familia, la poca gracia de esta mujer según los cánones de belleza de entonces.

“La sonrisa simplemente no le viene, pareciera como si el melodrama le quedara mejor a ese cuerpo lánguido y afilado, montura de un rostro casi opaco, triste. Es como si el suicidio de Antonieta la hubiera acompañado toda su vida desde sus gestos apagados y su sonrisa obligada.

“El suicido de Antonieta Rivas Mercado en la catedral de Notre Dame, es la referencia más clara e inmediata cuando de ella se habla, aunque en su biografía me haya empeñado en desmitificar al personaje por su oscura muerte. El momento en que Antonieta jala el gatillo del arma de su amante, José Vasconcelos, y la bala le atraviesa el corazón, me parece el más crucial y trascendente en cuanto intenso y fundamental para la inmortalidad cultural de su figura a través del tiempo. La pistola de Vasconcelos, el corazón herido de muerte y el recinto católico donde se perpetró el suicidio, podrían ser meras casualidades o causalidades en la vida de Antonieta, o significar un gran dolor por la inconsistencia de su amante; el simbolismo, en gran medida, es más fuerte que la verdad en la vida de Antonieta Rivas Mercado”.

Nacida en la ciudad de México el 28 de abril del año 1900, segunda hija del matrimonio entre el arquitecto Antonio Rivas Mercado (1853) (quien levantó obras como la columna de la Independencia, la terminación del Teatro Juárez de Guanajuato y el Palacio Municipal de Tlalpan) y de Matilde Cristina Castellanos Haff (1867); pionera del feminismo mexicano, parte activa del círculo intelectual que renovara la cultura nacional al termino de la revolución mexicana, María Antonieta Valeria Rivas Castellanos (mejor conocida como Antonieta Rivas Mercado), hoy es recordada, sobre todo, por sus incansables esfuerzos en la difusión y fomento cultural y artístico del país, así como su amorío con José Vasconcelos y su trágica muerte, que inspirara la cinta mexico-hispano-francesa Antonieta, dirigida por el español Carlos Saura en 1982.

Rivas Mercado jugó un papel destacado en la candidatura presidencial de José Vasconcelos Calderón, de quien fue compañera sentimental, de 1928 a 1929.

Al ser derrotado Vasconcelos por un escandaloso fraude, Rivas Mercado se exilió luego en las ciudades de Nueva York y París, donde trabajó como escritora y periodista. En esta última se suicidó el 11 de febrero de 1931, dentro de la catedral de Notre Dame, y con la pistola que siempre trajo consigo Vasconcelos.

Fundó el Teatro Ulises, formó y financió el patronato para la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de Carlos Chávez. Se convirtió en mecenas de personajes como Andrés Henestrosa, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Gilberto Owen, Celestino Gorostiza, Roberto Montenegro, Julio Castellanos, y el pintor Manuel Rodriguez Lozano.

Fabienne Bradu Cornier nació en Francia y reside en la ciudad de México desde 1978. Es doctora en Letras Romances por la Universidad de París.

Colaboró en la revista Vuelta. Ha publicado los ensayos “Señas particulares: escritora” (1987), “Ecos de Páramo” (1989), “André Breton en México” (1996) y “Otras sílabas sobre Gonzalo Rojas” (2002). Escribió la biografía Antonieta (1900-1931) (1991) y, en 2002 publicó su primera novela El amante japonés. Actualmente es investigadora del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.

08/MAG

Publicado en Noticias 22

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