Casa Hilvana, un año sobreviviendo con la cultura

• En un año de vida, Hilvana ha recibido más de 21 mil visitas en medio de diferentes obstáculos burocráticos y presupuestales

Por Israel Pintor

DISTRITO FEDERAL, México, 08/09, (N22).- Hilvana es un centro de expresión artística en la calle de Colima 378, Col. Condesa, ciudad de México. Abrió sus puertas justamente hace un año, “después de mucho trabajar, llenos de experiencias positivas y mucha satisfacción”, celebró su primer aniversario con un magno evento: “la música y las artes plásticas, el plato fuerte”, dijo Nora Castrejón, actriz y coordinadora de difusión cultual y artes escénicas del lugar.

La fiesta de aniversario de Hilvana, se compuso por la presentación de 16 bandas musicales: Enjambre, La dolorosa, Calacas Jazz Band, Pacificofly, El azote, Alejandro Ofaola y Telpoch Cuicani, entre otras. El concierto dio inicio a las 2 PM, del día sábado. y prometió terminar ?hasta que el cuerpo aguante?, comentó alegre Castrejón.

Nora Castrejón y Alejandra Eguiza (alias Music), músico y coordinadora de proyectos generales y administradora de Hilvana, sostuvieron una entrevista en exclusiva para la Agencia N22, previa al concierto de celebración, donde nos cuentan las venturas y desventuras de “un espacio incluyente, muy abierto para la expresión artística joven y original”.

¿Quiénes conforman el staff de Hilvana, cómo empezó este proyecto de difusión cultural y artística?

-Alejandra Eguiza (AE): En la lista somos muchos. Hilvana sobrevive gracias al empeño diario de muchísima gente, desde músicos o artistas plásticos, hasta coordinadores y organizadores, pasando por quienes recogemos la basura y limpiamos todo después de un concierto o una presentación. Si he de darte algunos nombres, podría mencionar a Emmanuel Mac (alias Maclovio), coordinador de eventos musicales, y a Javier Marín (El Javi), ingeniero de sonido. Sin ellos dos, Hilvana no sonaría.

Hilvana arrancó con una inversión inicial ridícula si la comparamos con los presupuestos institucionales para la cultura en la ciudad de México, contábamos con 150 mil pesos aproximadamente. Al mes se requieren como 60 mil para mantener sano el proyecto, claro, sin sueldos u honorarios para nadie, acá el trabajo ha sido muy altruista pero queremos cambiar esa situación.

¿Quién utiliza Hilvana, cómo se desarrollan artísticamente hablando?

-Nora Castrejón (NC): En plástica la mayoría son jóvenes que, después de exponer aquí sus obras, han amarrado trabajo en otros lugares. Este sitio se ha convertido en casa de todos los artistas que en ella trabajan, por eso empieza a conocerse como Casa Hilvana.

AE: Con el tiempo hemos aprendido a cuidar y fomentar el trato humanitario y el talento artístico, nos gusta apapacharlos, les procuramos visibilidad al exterior, con la finalidad de impulsar su desarrollo profesional, aunque a veces eso los descobija frente a otros foros de expresión más agresivos.

¿Cuáles han sido los principales obstáculos para el pleno desarrollo de Hilvana durante este primer año de trabajo?

-NC: No todo ha sido felicidad. Hemos enfrentado obstáculos importantes, pero las más de las experiencias han sido positivas. Por ejemplo, no paran las quejas de los vecinos por el volumen de la música, probablemente tengan razón; lo que genera el conflicto son los permisos delegacionales para este asunto. En otros lugares se rebasan indiscriminadamente los límites del volumen y nadie dice nada. Nosotros procuramos cumplir con los límites y aún así continúan las quejas entre los vecinos.

AE: Tal vez uno de los obstáculos más impactantes para Hilvana sigue siendo el apoyo de los medios masivos de comunicación. Sólo nos voltean a ver cuando un gran músico, una importante banda o un expositor significativo se presentan aquí. Es muy difícil encontrar apoyo en difusión cuando el proyecto Hilvana nace desde la iniciativa privada, incluso hemos enfrentado asuntos de payola con la radio, disponen tiempo al aire para nosotros, siempre y cuando negociemos con ellos, por supuesto, nunca hemos accedido; a ese grado se nos cierran las puertas. Tampoco las instituciones te pelan mucho. La tramitología es verdaderamente fastidiosa; para abrir un espacio cultural en esta zona de la ciudad hay que venderle el alma al diablo, o a los funcionarios públicos, que es lo mismo, la secretaría de cultura no otorga muchos permisos para sitios como Hilvana, por eso buscamos establecernos aquí (Colima 378) porque el inmueble ya tiene todas las licencias.

¿Cuánta gente ha visitado Hilvana durante un año, qué tipo de actividades realizan cotidianamente, a dónde los ha llevado el tiempo en relación con la iniciativa del proyecto, ha cambiado, cómo es ahora?

-AE: Si hacemos cuentas, en un año, de jueves a sábado, sin contar exposiciones de artes plásticas y representaciones escénicas, hemos tenido casi 200 eventos musicales y nos han visitado aproximadamente 700 músicos. La mayoría de los conciertos son de música alternativa, pero nunca nos han faltado las bandas de jazz o multigenéricas. La gente que nos visita andará entre los 22 y los 35 años de edad y, en un año, habremos recibido a más de 21 mil 600 visitantes.

NC: La inexperiencia nos hizo comenzar con Hilvana como el borras, no sabías bien a bien para dónde caminar. Con el tiempo, nuestro bebé ha ido tomando su propio rumbo, hemos desarrollado eventos culturales muy exitosos. Hilvana es resultado, francamente, del impulso de muchos, muchísimos artistas jóvenes en busca de un sitio para expresarse y presentar su obra. Casi sin planearlo fuimos construyendo una agenda de trabajo con exposiciones de pintura, foto, conciertos de rock. Fueron los artistas los que construyeron Casa Hilvana.

¿Cuáles son sus planes a futuro, qué cosas nuevas tendrá Hilvana, qué proyecto está ya sobre la mesa o a punto de comenzar?

-NC: Sólo en cuanto a artes plásticas, ya tenemos reservado el espacio para exposiciones hasta el mes de julio del año entrante. Los conciertos de música tal vez son las actividades culturales más afianzadas, la gente las exige; nunca nos faltan. A finales de septiembre comenzamos con el Libro Club Hilvana, gestionado desde la secretaría de cultura del DF.

Continuamos con los miércoles de lectura con Miguel Ángel Tenorio. Estamos por establecer convenios con editoriales independientes para ver qué se puede hacer con ellos. Tenemos pendientes la realización de un cine club y un taller de creación literaria; pero todo irá saliendo de a poco, bien dicen que el que mucho abarca poco aprieta.

AE: Nuestra objetivo es vivir de la cultura, dejar nuestros trabajos, ¡ah!, porque aquí todos tenemos trabajos alternos. La idea es enfocarnos al 100 por ciento en Hilvana, hacerlo más fuerte y capaz, porque creemos que sí se puede vivir de la cultura en México.

08/MAG

Publicado en Noticias 22

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