Confesiones de una máscara, Yukio Mishima

Desde un principio las tuve ante mí en toda su verdadera y dominante integridad. Nada faltaba en ellas. En años posteriores, busqué las causas y los motivos de mis sentimientos y de mis actos, y una vez más nada faltaba en ellos”.

…de entre todas las clases de degradación que se dan en el mundo, la decadencia de la pureza es la más maligna”.

…amar es buscar y ser buscado al mismo tiempo?”

…un instinto oculto me exigía la búsqueda de la soledad, me exigía vivir aparte, como un ser diferente”.

¿Por qué es malo que siga siendo exactamente como soy? Estaba harto de mí mismo y, a pasar de mi castidad, me estaba arruinando el cuerpo”.

…aquello que me asqueaba era mi verdadera forma de ser, formaba parte de mi verdadera vida. Era como si creyera que aquellos habían sido años de un sueño del que podría despertar a la verdadera vida”.

Incluso es el caso de que se tratara de una pura mascarada y no de mi vida, realmente había llegado el momento en que debía ponerme en marcha, avanzar arrastrando mis pesados pies”.

…aquella tendencia a la introspección se debía, en mi caso, a que yo tenía mayor necesidad que los demás de comprenderme a mí mismo. Ellos podían comportarse de acuerdo con su natural manera de ser, mientras que yo debía interpretar un papel, lo que exigía notable comprensión y estudio de mí mismo”.

Y esta pequeña duda de manifestaba en todos mis sentimientos de inseguridad”.

…¿es posible que una persona llegue a falsear de forma tan absoluta su propia manera de ser al menos durante un instante?”

Aquellos artificiales esfuerzos sólo sirvieron para inflingir a mi mente un extraño cansancio que la dejaba insensible. La faceta realista de mi mente percibía cuán artificiales eran aquellas eternas protestas con las que intentaba convencerme de que estaba enamorado de la hermana de Nukada, y la faceta realista de mi mente luchaba contra aquella triste fatiga. En aquel agotamiento mental parecía haber también un terrible veneno”.

¿Qué sentimientos experimentaría si yo fuera otro chico? ¿Qué sentiría si fuera una persona normal? Esos interrogantes me obsesionaban. Me torturaban y destruyeron instantáneamente, de manera total, incluso aquella pequeña chispa de felicidad que creía con toda certeza haber poseído”.

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