Los 22: despreocupado lugar común; jamás tirado al catre

Debería ser un día fenomenal, una sola vez se cumplen veinte, veintiuno o veintidós años. No lo fue. No lo ha sido desde entonces. Será, tal vez, la agonía de estar enclaustrado en casa durante estas asquerosamente largas vacaciones. Querer independencia y no tenerla, apesta. Apesta aún más el hecho de quererla y, por convicciones distintas, no poder adquirirla.

Muy a mi pesar, lo poco o mucho hecho por celebrar mis veintidós ha estado rico. Ya con dinero en la mano, regalo de mamá, decidí invitar a “la banda” a cabaretear. Digo, para no perder la costumbre. Una vez más caí en Tito Neón. A diferencia de los años pasados, en esta ocasión esperaba “nuevas” amistades. Gente con la que durante el último año hice “buenas migas”, como dice mamá.

Llamé a todos por teléfono, quise personalizar la invitación para asegurar la asistencia. Un par dijo tener compromisos, ni modo. La mayoría se mostró gustosa e interesada en divertirse joteando. Al final, reiteré, mis amistades son pocas: Ismael Marín, César Torres y Salvador Zavaleta no faltaron. Marcela Mora anda trabajando en Cancún, de haber estado aquí seguro iba (la extrañé mucho). De la “nueva banda” llegaron tres amigas: Carmen, Anahí y Ángeles.

Hizo excelente compañía el buen Neftalí Bartol y su galán. Llegó, como de visita de doctor, Alfonso Castañeda, también conocido recientemente: me regaló un libro de Beatriz Rivas titulado La hora sin diosas, muy atinado presente, adoro comprometerme así con la gente, por medio de libros. Lo mejor fue ver llegar a mi hermano Iván con Herandi (Gandhi), mi cuñada y sus cuates.

Como buenos prematuros, apenas cumplidos los 18 a antrearle. Hasta al sobrino llevaron, metido en panza, claro está. La pasé bien, bailé como loco y hasta ligué. Roberto Godinez Amilpas es su nombre, chispa ¿no? Bueno, pues este muchacho brujo me atrapó con sonrisa encantadora, ojos pispiretos, pestañas de perro triste y actitud despreocupada. Fue sensacional.

¡Eso de ser objeto del deseo está chido! ¡Bárbaros los besos y el baile cadencioso! “De la buena onda”, diría Carla Hinojosa, una de las estrellas brillantes por su ausencia de la noche, junto con Fabiola Maya y Adriana Sánchez. ¡Perras malditas! Esta me la pagan cara. ¡Ocho con sus vidas y sus proyectos y pelador de mi parte! (Puro y sincero argot ñero).

Luego, transcurren de sobra las horas en mis últimos días. Algo tenía que hacer para no volverme loco, gaste un dinerillo en pintura para redecorar mi habitación. Cosa positiva a mis veintidós, pues eso de Bob Esponja y cartelitos de colores quedó en mis gustos del pasado. Luce ahora maduro, armónico, acomodado; mucho menos saturado y limpio. Llamé al proyecto de remodelación “Pensar menos en Roberto”, no sirvió de mucho. Pasé dos días enteros pintando,  cantando cursis rolas poperas (de las más baratas, claro) y sin fumar un solo cigarrillo. Fresa. En fin. Casi sin darme cuenta, el tiempo pasa veloz. Al ritmo de mis pasos pensé: tranquilo, aún hay tiempo, lee, conoce, sonríe y busca la felicidad. ¡Qué pinche complejo suena esto último! Sin embargo haré caso a mi pensamiento y trataré.

Debo programarme para subir la velocidad, tomar el control del siguiente peldaño vivencial, prepararme mejor para el futuro, ese que todo el pasado ha estado presente, el que veo cada vez más cerca y menos miedo me da. Falta poco, seguiré a mi ritmo para acelerar, si quiero, después. Y llegarán al punto los veintitrés.

Ago07

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Un comentario en “Los 22: despreocupado lugar común; jamás tirado al catre

  1. Name: Renato Osses | E-mail: caucasicop@yahoo.com.mx
    Israel amigo, Irael hermano, Compañero Israel…

    Los veintidós te reciben de una forma distinta…’mutatis mutandi’ decían los latinos: cambiando lo que hay que cambiar…; es una vida de cambios y rehaceres querido amigo y hoy, junto con felicitarte, quiero agradecerte por los cambios que causaste en mí y en muchos de los que te acompañamos. Nos hiciste crecer, enriquecernos, evolucionar.

    ¡¡¡FELICES VEINTIDÓS ENTRAÑABLE AMIGO!!!Desde la distancia… Latinoamérica se vive un poco más solitaria sin la sonrisa que nos prodigabas al reencontarnos.

    Te quiero mucho, pero eso ya lo sabes.

    Un gran abrazo y brindamos por ti desde este gélido Chile, cuídate mucho.

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