“Israel tiene las herramientas para erigir una voz propia”: Cristina Rascón

Conocí a Cristina Rascón en 2014, cuando comenzó a "tutorear" el que aún era mi proyecto creativo como becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México. Ella es testigo del proceso entero de construcción de Curso de belleza, amor y sexo.

Conocí a Cristina Rascón en 2014, cuando comenzó a “tutorear” el que aún era mi proyecto creativo como becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México. Ella es testigo del proceso entero de construcción de Curso de belleza, amor y sexo (Berenice, 2016).

Israel Pintor arriesga su escritura a la autoficción. Mezcla un Yo despegado, construido para efecto del texto, con un Yo inevitable y propio, expositivo. Nos muestra su navegar por el consciente y el subconsciente, por el deseo y el deber ser, por el español de España y el español de México, por su búsqueda de un lugar en el mundo. Lo que descubrimos, junto a él, de camino en su prosa que no permite la vuelta atrás, es el lugar inesperado desde dónde nos va a narrar. Esa exploración, en formas gramaticales, indagaciones psicológicas y honestidad, es la que nos revela, poco a poco, en cada texto, qué hay de novela, y qué de cuento, en este confluir de géneros, variaciones lingüísticas y técnicas literarias. Israel es un escritor que no teme ser escritor y que tiene las herramientas para erigir una voz propia.

Cristina Rascón, narradora y poetiza, miembro Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA y Profesora de la Licenciatura en Creación Literaria de la Universidad del Claustro de Sor Juana, México.

“Encontré una hermosa declaración de amor, diría que es escalofriante, de las más bonitas que he conocido en los últimos tiempos. Todo un descubrimiento”: Miguel Nieto

Profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Sevilla.

Miguel Nieto participó en la primera presentación de Curso de belleza, amor y sexo (Berenice, 2016). Su lectura y palabras fueron por igual cariñosas y generosas. La historia que me une a Miguel es casi tan larga como el tiempo que llevo en España. Nos conocimos cuando yo buscaba becas para hacer el Máster de Escritura. Como soy muy descarado le di a leer mis Pasiones simples (IE, 2015), aquel libro de cuentos que escribí durante mi residencia en la Fundación Antonio Gala. Miguel es de esas personas que hizo clic con mi narrativa. Ha sido genial tenerlo de profe, ¿les dije que me dio clases de dramaturgia? Al terminar la presentación fuimos a beber Lambrusco y otras preciosuras, allí me confesó que escribe un montón y todo lo que escribe está guardado en un cajón. ¡Qué curiosidad!

Me parece una novela fundamentalmente emocionante. Pero no como la típica novela de aventura donde el héroe intenta resolver un enigma… No, no es nada de eso. Esta es una colección magnífica de emociones que le suceden a un personaje sumergido en un proceso de construcción que está en diálogo consigo mismo. Y en ese diálogo consigo mismo realiza una gran tarea que a mí me parece verdaderamente heroica. Nosotros ya no vivimos en un tiempo de aventuras épicas, vivimos un tiempo en el que debemos construir nuestras propias vidas, lo que implica una heroicidad interior. Y eso es muy difícil. Sólo plantearse que uno mismo debe construir su propia vida en un mundo donde ya no existen las empresas heroicas es muy difícil. Pero siendo consciente de eso, asumir la misión y construir tu propia vida desde el interior, eso sí que es una tarea heroica. El protagonista de esta novela asume esa misión, no sólo para construir su propia vida, sino la obra, la novela. Una de las claves del éxito de esta novela obedece a que ha sido escrita con los cinco sentidos. Envuelve. Están todos los sentidos y está el mundo actual: Facebook, los móviles, las relaciones a través de Internet. Y en estos elementos el individuo que intenta dar sentido, encontrar un destino a los sentimientos, a las emociones, a la vocación.

»Tiene mucho valor trabajar con la incertidumbre, como un planteamiento literario y vital. Este personaje se pregunta ¿qué voy a hacer con mi vida?, ¿cuáles son mis valores?, ¿a dónde me dirijo? Frente a eso, el contraste de decir: vamos a ir haciendo lo que nos invita la vida. Esa es una actitud de muchísima valentía. Lo que llamaron durante el siglo XX: la responsabilidad de las decisiones. Decidir sobre la propia existencia. Ese es un valor que me parece importantísimo. Partir de la incertidumbre, plantearse la incertidumbre y trabajar con la incertidumbre hasta el final, a ver qué agua se saca de ese pozo.

»También esta es una novela del desarraigo. Lo que viene a decir aquí es que el escritor necesita del desarraigo, porque sin él no encuentra materia para escribir. Israel se ha desarraigado de México, primero por su vocación literaria, pero yo creo que principalmente por la necesidad de desarraigarse, de modo que pudiera ver desde lejos las cosas y plantearse así la incertidumbre. Desarraigo: de un país, de un lenguaje.

»Hay una cosa que me ha parecido un gran acierto: en esta novela encontré una hermosa declaración de amor, diría que es escalofriante, de las más bonitas que he conocido en los últimos tiempos. Todo un descubrimiento.

Miguel Nieto Nuño. Profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Sevilla.

“Esta es una literatura que nos compromete con nosotros mismos”: Manuel Moya

Foto: Diario ABC de Sevilla.

Foto: Diario ABC de Sevilla.

Este es un libro cautivador. Israel hace un ejercicio de riesgo, de introspección muy interesante. Me siento muy congratulado de que aparezcan libros como este, autores como Israel que se la jueguan. Este es un gran paso para el autor. Esta es una literatura que nos compromete con nosotros mismos.

»Esta novela vive porque el lector que se enfrenta al texto nunca sabe lo que va a ocurrir cinco páginas más allá. Y eso es tan cierto como la vida. El desasosiego impera en la historia y abre una grieta a lo largo de la novela. Es una extraña selva en la que no sabes qué vas a encontrar, una maleza de magnífica e intensa incertidumbre en la que se avanza a través del tú, como Dante, pero en un infierno personal; el hombre agitándose en el bote, intentando salir de la vida, del desamor, de las formas concretas de la narrativa, hasta encontrar un templo en lo más profundo de su ser. Una selva en la que hay muchos claros que nos llevan a encontrar el sentido; la claridad en esta obra es tan intensa como su capacidad para generar la sensación de irresolución, pérdida o descontrol.

Manuel Moya, narrador y poeta. Miembro del jurado que falló el Premio Andalucía Joven de Narrativa 2015 a la novela Curso de belleza, amor y sexo.