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Decálogo del cuentista hechicero, Fernando Ampuero

4 feb

1. Los cuentos empiezan siempre con un sobresalto, gracias a algo (o alguien) que me deslumbra repentinamente, ya sea en medio de una charla de amigos o mientras conduzco el auto, solo y en silencio. Allí, en ese trance, si logro pescar bien la idea, veo generalmente todo: el principio, la anécdota, los personajes, la tensión dramática, lo dicho y lo no dicho, y, sobre todo, el final. Yo suelo completar en mi imaginación los detalles del cuento, repensándolos por varios días, y después, tan pronto sé lo que voy a contar, busco una tarde tranquila y me pongo a escribir.

2. No soy pues de los que escriben a ciegas. Del escenario, quiero saber cómo huele cada rincón; de la anécdota, intuir los lazos invisibles; de los personajes, revelar algo más que el aspecto físico, la conducta y los pensamientos: necesito más bien calar en cada personaje, meterme debajo de su piel, observar el mundo con sus ojos.

3. Escribir exige asumir riesgos. Un buen escritor conoce sus límites e intenta desbordarlos. El peligro está en no correr riesgos.

4. No me basta escribir correctamente. Las bibliotecas del mundo están repletas de libros «bien escritos». Necesito añadir algo más. Todo escritor tiene que descubrir en qué consiste ese añadido.

5. Huyo de los lugares comunes. (Aunque decir esto sea ya un lugar común).

6. Tomo aquí prestada una máxima de Julio Ramón Ribeyro, quien alguna vez me dijo: «Escribe las historias verdaderas o de fondo biográfico de tal manera que, cuando las lean, los lectores digan: Esto es ficción. Y, asimismo, escribe las historias ficticias de tal manera que, cuando las lean, todos digan: Esto le debe haber ocurrido al autor. Ha de ser verdadero».

7. Otra regla prestada, que tomo de Joseph Conrad y en la que éste compara el trabajo literario con las faenas del hombre de mar, su oficio de juventud: «El honor de un escritor estriba en cuidar las frases como la tripulación de un barco baldea y cuida la cubierta, sin esperar mayor recompensa que el respeto silencioso de sus iguales».

8. Nunca olvido que el primer decálogo de la Historia lo escribió Moisés. Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo.

9. Adopto como míos los bríos de la princesa Sherezade, esa fascinante narradora de Las mil y una noches. Vale decir, cuido el ritmo narrativo y disemino veladamente esos anzuelos o datos escondidos que generan intriga y curiosidad por el relato. Gracias a que Sherazade fue astuta y entretenida, evitó que le cortaran la cabeza.

10. Recuerdo siempre que mi deber es emocionar al lector con una mentira que él leerá a sabiendas. Debo dar respaldo a esa confianza.

11. Los decálogos literarios no son los rieles de un tren, sino a lo sumo las nerviosas agujas de una brújula. La buena literatura es un milagro.

12. Escribo a diario. Y corrijo a diario. «Con resaca o sin resaca», tal como confesaba Hemingway acerca de este oficio de hechiceros.

 

De Paren el mundo que acá me bajo, su primer libro de cuentos aparecido en 1972, a la novela Hasta que me orinen los perros, editada en España por Salto de Página en 2008, Fernando Ampuero mantiene las credenciales de escritor agudo, inquietante, por momentos descreído y dotado de un alto sentido de la observación de los detalles como herramienta literaria que lo convierten hoy en un autor latinoamericano de primera línea.

Lector agradecido de autores tan dispares como Salinger, Borges, Fiztgerald, Conrad o Hammett, cinéfilo compulsivo y memorioso, y alguna vez viajero impenitente —ha vivido en las Islas Galápagos, en la selva de Brasil y en Budapest, antes de volver a afincarse en su Lima natal—, Ampuero es ante todo narrador de cuentos y novelas, aunque también poeta y autor teatral. Además, en su país es uno de los periodistas más reconocidos e influyentes, director de revistas y programas de televisión, y autor de crónicas deliciosas como aquella en la que cuenta cuando fue a entrevistar a Emilio El Indio Fernández a su mansión en México y este lo apuntó con su pistola creyendo que Ampuero le había robado su reloj.

En España se pueden conseguir sus dos últimas novelas, Puta linda y la mencionada Hasta que…, ambas en Salto de Página, y también —sobre todo en librerías de viejo— sus Cuentos escogidos, publicados hace unos años por Alfaguara, la novela Caramelo verde, en Seix Barral, y la reedición para coleccionistas de Paren el mundo… que Estruendo Mudo lanzó en 2007. Para los interesados, otros libros de cuentos de Ampuero son Deliremos juntos, Malos modales, Bicho raro y Mujeres difíciles, hombres benditos.

Fuente: Eñe

Decálogo del concursante consuetudinario (y probablemente ultramarino), Fernando Iwasaki

24 sep

I

Los cuentos que envíes a los concursos nunca serán importantes para la historia de la literatura. En realidad, ni siquiera para la literatura.

II

Firma siempre con seudónimos femeninos, pero que sean sugerentes. Jamás explícitos. El recato atrae más.

III

Escribe un cuento que sea como una <<célula madre>> literaria que puedas clonar para cada concurso. No te preocupes. Los clones siempre salen mejores que el original.

IV

Describe escenas pastoriles cuando el premio lo convoque una gran ciudad (cabras triscando aspidistras por Barcelona, amapolas en la Castellana madrileña o lecherías en el centro de Valencia), pero crea una atmósfera cosmopolita cuando el concurso sea de pueblo (el Down Town de Higuera de la Sierra, los vernisages de Manzaneda de Omaña o el delicioso Dry Martini de los pubs de Guarromán).

V

Los templarios no funciona en los cuentos. Solamente en las novelas. No te confundas de premio.

VI

Si tus personajes van a estar divorciados, procura que el divorcio se haya producido antes de que comience el cuento. La gente ya lo está pasando muy mal para que encima tú sólo escribas sobre problemas. Además, cuatro de cada cinco miembros de jurados literarios están divorciados o les falta poco.

VII

La identidad nacional es muy importante. Pero no la tuya, sino la del municipio, el ateneo o la caja de ahorros que convoca el premio. En caso de duda, escribe sobre Nueva York. Nunca falla.

VIII

No trates de impresionar a nadie, pues todos los jurados han leído a Joyce, Mann, Faulkner, Proust y Nabokov. Últimamente están leyendo también a Paul Auster. No obstante, si quieres parecerles un marciano, cita a Jardiel, Conqueiro, Camba y Wenceslao. En una de esas, cuela.

IX

Aunque es cierto que la finalidad de la literatura no es decir la verdad sino narrar algo verosímil, la vida cotidiana está colmada de numerosos sucesos inverosímiles sobre los que nadie quiere escribir para no parecer oligofrénico. No permitas que la coherencia de la ficción te impida narrar la esperpéntica realidad.

X

A la hora de concursar recuerda siempre las palabras del viejo Groucho: <<Los grandes éxitos los obtienen los libros de cocina, los volúmenes de teología, los manuales de “cómo hacer…” y los refritos de la Guerra Civil>>.

Manuscrito hallado en un manuscrito, Manuel Fons

19 may

De: “Este cuento trata de ti”

el lector es un niño mimado, un consentido del autor: siempre a la expectativa de una frase brillosa, o intrigas que lo conduzcan como un lazarillo hasta la última línea, o de un suceso, un diálogo, una descripción o una vuelta de tuerca que, por un momento, le permitan eludir la regularidad de su vida cotidiana; como si el escritor, en lugar de fir­mar un cuento breve o una novela, firmara un pagaré de emociones y sorpresas.”

¡¿No te importa?! Adelante pues, no te necesito, pero si te vas nunca sabrás qué pasó y, si me da la gana, puedo continuar la historia sin ti, no eres indispensable; soy una ficción, tengo licencia para men­tir: inventaré que seguiste leyendo línea a línea, decidido a alcanzar el punto final, y pasaron minutos, días y años, sin que en este relato asomara el menor signo de flaqueza; puedo decir que jamás llegas­te al fin, porque primero te llegaron las canas, la enfermedad y la muerte. Será algo trágico, es cierto, pero, ¿a quién le gustan los finales felices?, a mí no. Yo prefiero la indignación al bostezo.”

¡Sí!, puedes correr a decirle a todo el mundo que no sé tratar a un lector, y que soy un embustero, un neurótico y un prepotente, pero yo te digo a ti, y te lo digo sin eufemismos: ¡estoy harto de tu actitud de indolencia, tu falta de creatividad y tu pasividad como lector! ¡No pienso resolver todos tus problemas, no soy una fabulita ni un relato de entretenimiento! No me vengas con que soy un mal cuento sólo porque no hago justo lo que esperas, y si quieres un final acicalado para conquistar un efecto y satisfacer tus relamidos patrones estéti­cos, entonces ponte a inventarlo. ¡Yo me largo!”

De: “El rondó de Sileno”

¡A la verga el rebaño! ¡Yo voy a ser un individuo!”

…la inconformidad es el primer pelda­ño en la escalera de la conciencia, el primer paso hacia la libertad del yo. Aunque, no sé cuál hubiera sido mi elección si hubiera podido escoger entre una felicidad ingenua o una conciencia amarga.”

De: “Monólogo de un mitómano”

Miento porque la verdad es la que uno se inventa, la que uno se crea y la que uno se cree; como en los sueños, donde las imágenes más disparatadas hacen la urdimbre de un relato que nadie pone en tela de juicio; porque no es la realidad quien se califica a sí misma como tal, sino nosotros, los testigos, las víctimas.”

Miento porque las experiencias más intensas de mi vida han sucedido en las páginas de la ficción, porque la realidad de todos los días es un espectáculo soez, un pan y circo para la plebe, un tumor al intelecto, una humillación a la capacidad creativa. La existencia en su modo habitual es una fonda atestada de guisos mediocres y bazofias; vivir así es renunciar a la perla y conformarse con la ostra. La ficción, en cambio, decanta la realidad y la intensifica; toma esa piedra silves­tre y la pule hasta hacerla brillar.”

De: “Suite para violonchelo”

Para un hombre que se sostenía con ideas, contravenir dichas ideas era más grave que causarle un daño físico.”

¿Por qué siempre igual, por qué siempre lo seguro, por qué no explorar caminos desconocidos?

De: “Manuscrito hallado en un manuscrito”

¿Cómo era posible que un hombre gastara su vida escribiendo libros y no fuera capaz de crear algo de valor? La historia de la literatura muestra que el escritor, casi siempre, construye con palabras una realidad o un sueño que supera con mucho la pobreza de su existencia; el escritor, en este sentido, es o renegado o ambicioso.”

Nunca tuve la suerte de sentarme a escribir con un esquema preparatorio o un rumbo predefinido. Odio las escuelas y las estruc­turas donde cualquier historia funciona si se la encaja en el molde, como quien prepara un pastel o una gelatina. Lo malo de esta in­disciplina es que los personajes, escenarios e ideas, se tuercen ca­prichosamente como en lo sueños, sin ninguna lógica ni dirección, y luego hay que enderezarlos y reiniciar desde el principio. Doy por terminado un cuento cuando estoy harto de explorarlo y, si bien que­da registrada una sola historia en el papel, hay por lo menos diez o quince variantes en mi imaginación…”

Él, que quiso ser un dios, de pronto se veía como un súbdito; su pluma que creía sentenciar la vida de un joven, era, de hecho, un objeto de palabras, escrita de antemano en un re­lato.”

Nota: todo en voz de sus personajes.

El libro de los amores ridículos, Milan Kundera

22 feb

El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados. Sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo.”

Uno debe cabalgar permanentemente a lomos de las historias, esos potros raudos sin los cuales se arrastraría uno por el polvo como un peón aburrido.
[…]
“Comprendí que la cosa iba en serio; que el caballo de mi historia ya estaba cabalgando a toda marcha.”

…no fue más que una ilusión haber pensado que cabalgamos nosotros mismos en nuestras propias historias y que dirigimos su marcha; que en realidad es posible que no sean, en absoluto, nuestras historias, que es más probable que nos sean adjudicadas desde fuera; que no nos caracterizan; que no podemos responder de su extrañísima trayectoria; que nos raptan, dirigidas desde otra parte por fuerzas extrañas.”

…la vida individual de los seres humanos imita la historia de los seres humanos; al comienzo está sumergida en una inmóvil lentitud y luego, poco a poco, se va acelerando cada vez más.”

Con frecuencia deseaba poder sentirse libre dentro de su cuerpo, despreocupada y sin angustias, como lo hacía la mayoría de las mujeres a su alrededor. Hasta había llegado a inventarse un sistema especial de convencimiento pedagógico: se decía que cada persona recibía al nacer uno de los millones de cuerpos que estaban preparados, como si le adjudicasen una de los millones de habitaciones de un inmenso hotel; que aquel cuerpo era, por tanto, casual e impersonal; que era una cosa prestada y hecha en serie. Lo repetía una y otra vez, en distintas versiones, pero nunca era capaz de sentir de ese modo. Aquel dualismo del cuerpo y el alma le era ajeno ella misma era excesivamente su propio cuerpo, y por eso siempre lo sentía con angustia.”

…los deseos infantiles salvan todos los obstáculos que les pone el espíritu maduro y con frecuencia perduran más que él, hasta la última vejez.”

Aquello era precisamente lo que toda su vida la había espantado y lo que había tratado cuidadosamente de evitar: acostarse con alguien sin sentimientos y sin amor. Sabía que había atravesado la frontera prohibida, pero ahora, después de cruzarla, ya se movía sin protestar y con plena participación; sólo en algún rincón lejano de su conciencia se horrorizaba al comprobar que nunca había sentido tal placer y tanto placer como precisamente esta vez —más allá de aquella frontera.”

El erotismo no es sólo un deseo del cuerpo, sino también en la misma medida, un deseo del honor. La pareja que hemos logrado, la persona a la que le importamos y que nos ama, es nuestro espejo, la medida de lo que somos y lo que significamos. En el erotismo buscamos la imagen de nuestro propio significado e importancia. Sólo que para mi putita la cosa estaba complicada. Ella iba con cualquiera, así que había tantos espejos que la imagen que reflejaba era completamente confusa y ambigua. Y además, cuando uno va con cualquiera, deja de creer que una cosa tan corriente como hacer el amor pueda tener para él un verdadero significado. Así que se busca la significación precisamente en el lado opuesto. El único que podía darle a aquella putita la medida clara de su valor humano era el que la deseaba pero al que ella misma rechazaba. Y como naturalmente quería confirmarse ante sí misma como la más hermosa y la mejor, eligió con gran precisión y muchas exigencias al único que iba a honrar con su rechazo. Cuando finalmente optó por mí, comprendí que era un extraordinario honor y hasta hoy lo considero mi mayor éxito erótico.”

—Si las personas sólo fueran responsables de lo que hacen conscientemente, los idiotas estarían de antemano libres de cualquier culpa. Lo que pasa, querido Flajsman, es que las personas tienen la obligación de saber. Las personas son responsables de su ignorancia. La ignorancia es culpable…”

…¿cómo es posible que su deseo tenga fuerza que a su llamada la realidad venga corriendo humildemente, preparada para acontecer?”

…el valor de una persona reside en aquello que va más allá de ella, en lo que está fuera de ella, en lo que hay de ella en los demás y para los demás.”

¡Me horroriza pensar que puedo convertirme en uno de ellos! ¡Me horroriza pensar en llegar a ver el mundo con la misma miopía que ellos!”
[...]
¿Y por qué creemos en realidad que la veracidad es una virtud? Imagínate que te topas con un loco que dice que es un pescado y que todos somos pescados. ¿Vas a discutir con él? ¿Te vas a desnudar delante de él para enseñarle que no tienes aletas? ¿Le vas a decir a la cara lo que piensas? ¿Dime?

…cuando las obligaciones no son algo serio (producen risa), lo serio es quizás aquello que no es obligatorio

El hermano permaneció en silencio y Eduard continuió:

—Si no le dijeses más que la verdad, lo que realmente piensas de él, establecerías un diálogo en serio con un loco y tú mismo te convertirías en un loco. Y así es cómo funciona el mundo que nos rodea. Si insistiese en decirle la verdad a la cara, eso significaría que me lo tomo en serio. Y tomarse en serio algo tan poco serio significa perder la seriedad. Yo, hermano, tengo que mentir si no quiero tomarme en serio a los locos y convertirme yo mismo en uno de los locos.”

Dios es pura esencia, en tanto que Eduard no ha encontrado (y desde la historia de Alice y de la directora ha pasado ya una buena cantidad de años) nada esencial ni en sus amores, ni en su colegio, ni en sus ideas. Es demasiado perspicaz para aceptar que ve esencialidad en lo inesencial, pero es demasiado débil par ano seguir anhelando secretamente la esencialidad.

¡Ay, señoras y señores, triste vive el hombre cuando no puede tomar en serio a nada y a nadie!

Y por eso Eduard anhelaba a Dios, porque sólo Dios está exento de la dispersante obligación de aparecer y puede simplemente ser; porque únicamente él representa (él solo, único e inexistente) la contrapartida esencial de ese inesencial (pero por ello tanto más existente) mundo.”

Palabras de amor, José Antonio Marina

22 feb

JAM:

¿Por qué se escriben cartas de amor? Por amor, sin duda. Por que el amor es expresivo, porque los amantes están lejanos, porque quieren acercarse, porque se expresan mejor por escrito que de viva voz, por timidez. Y, también, porque muchos escritores prefieren vivir unos amores distantes, que acaban siendo una mezcla de pasión y prosa.”

Los amores reales están determinados y coloreados por la personalidad de los amantes, la peculiaridad de la situación, los aderezos de la cultura. Son biográficos y temporales. Cada persona tiene que recorrer los caminos del amor a su manera. Ni siquiera esto es exacto: tendrá que reinventar los caminos del amor a su manera.”

¿Qué es el amor? ¿Un deseo, un sentimiento, un modo de vivir? Ante todo, es la aparición inesperada, sorprendente, de una persona que destaca sobre el resto del mundo.
[…]
“Una súbita fascinación. En la fascinación no hay nada más que un objeto gigante en un mundo desierto. Una deliciosa expresión castellana designa muy bien esta confiscación de la mirada: <<al verla se quedó prendado>>, es decir, entregó el corazón en prenda y así estará hasta que consiga recuperarlo. Entre una muchedumbre, puede aparecer un rostro, un cuerpo, una mirada, que anula todo lo demás: <<sobre el seso>>.”

Podríamos decir que este interés, esta fijación de la atención, es aún pre-amorosa. […] El amor es despertado por algún tipo de belleza, que se va haciendo más compleja cuanto más personal es el amor.”

Una persona siente que se ha alterado la estructura de su mundo por la aparición de otra. Hay  una alteración de las perspectivas, una drástica selección de los intereses. […] El objeto ha aparecido. ¿Y ahora qué?”

El amor implica siempre alguna actividad, algún afán por el objeto amado. La contemplación no basta. […] Ese objeto fascinante que hemos visto destacarse sobre todo el universo despierta algún tipo de deseo. <<¿Qué es la belleza? —se pregunta Stendhal hablando del amor—. Es una nueva posibilidad de producirnos un deleite. Los deleites difieren en cada individuo y aun suelen ser muy opuestos: esto explica muy bien le hecho de que lo que es bello para un individuo sea feo para otro.>>”

El amor es un deseo, pero ¿de qué? De cercanía, de comunicación, de posesión, de placer. Podría decirse que la calidad del deseo determina la calidad del amor… […] De hecho, la pregunta que debería hacerse todo enamorad@ para aclarar su corazón, no es <<¿qué siento por esa persona?>>, sino <<¿qué deseo de esa persona o qué deseo hacer con esa persona?>>.”

Ese sentimiento infantil, que deriva tal vez de un deseo de ser acogido, incita a los enamorados a hablarse en lenguaje de niños, un lenguaje propio, que desde fuera puede sonar ridículo.”

Resulta que el territorio amoroso tiene dos capitales: el sexo y la ternura, y que ambas se disputan de alguna manera la prioridad, o, cuando la aventura es bienaventurada, la comparten.”

En la actualidad, parece que la invención amorosa apunta hacia una relación entre dos personas mantienen su individualidad, incluso su autonomía, pero redefiniéndose en una relación nueva.
“Éste es el momento de mencionar un deseo esencia de los enamorados: la reciprocidad. El enamorado no es un violador ni un conquistador que centre su interés en conseguir la presa. Se sentiría defraudado si la persona amada le ofreciera sus favores por dinero, por compasión o por deber.”

El amor es una promesa de felicidad. De ahí su enorme atractivo. En el fondo, lo que todos deseamos es ser felices. Pero lo que caracteriza un tipo de amor, y a mí me parece el de mayor calidad, es aquel en que el enamorado considera que la felicidad de la persona amada es un componente esencial de la propia felicidad. Aquí se da de nuevo el descentramiento, porque el enamorado gira alrededor de dos centros, el suyo propio y el de la persona amada. <<Amar es querer el bien para alguien>>, dijo Aristóteles.”

De Maria von Wedemeyer a Dietrich Bonhoeffer [extracto]:

Tienes que ayudarme a saber lo que te hace verdaderamente feliz, porque si tú lo eres, yo también podré serlo.”

De Robert Schumann a Clara Wieck:

Si no tienes el convencimiento de que serás conmigo la mujer más feliz, si no lo tienes, entonces rompe el lazo que nos une; mejor ahora. (…) conserva en el corazón lo que te escribo: La duda es ya casi una infidelidad; la fe, media posesión.”

De Pauline Benda a Alain-Fournier:

Ven, ven, tengo sed de ti, ven a curarme, ven a colmarme de alegría con tu presencia, tu amor, tu cuerpo, tu corazón, y con el espectáculo embriagador de tu placer.”

Leopardi, en Zibaldone y Memorie del primo amore:

La fuerza del deseo que él concibe en ese punto lo aterra por lo que se representa de pronto, si bien confusamente, al pensar en las penas que por ese deseo deberá sufrir; porque el deseo es pena, y el vivísimo y sumo deseo, vivísima y suma pena, y el deseo perpetuo y nunca satisfecho, pena perpetua.
“Si bien cierta neblina de melancolía afectuosa, como la que he sufrido en los últimos días, no es desagradable, y aun deleita sin turbarnos en exceso, no se puede decir lo mismo de esa inquietud y ese deseo y de ese descontento y de ese anhelo y de esa angustia que van con el punto más alto de la pasión, y que nos hacen sentir en todo caso atribulados y míseros.”

…si el amor sólo provoca sentimientos dolorosos, acaba por desaparecer o por convertirse en un apego nostálgico y desesperado.”

Friedrich von Schiller a Charlotte von Lengefeld:

Las dudas que me expones, querida mía, de si serás para mí realmente lo que quisieras ser. Contiene un callado reproche contra mí, a pesar de que sé que no querías hacerme ninguno. No tendrías esa duda si mi amor por ti hubiera tenido una manera de expresarse más calurosa, si hubiera encontrado más palabras que dijeran lo que tú eres para mi corazón. Pero esas dudas se acabarán en ti cuando me conozcas del todo, cuando hayas tomado la suficiente confianza con mi manera de ser para saber con qué lenguaje se expresan mis sentimientos. También mi amor es callado como todo en mi carácter; aprenderás a conocerlo no en un rápido arrebato aislado, sino en el acorde total de mi vida.”

Pedro Salinas escriba a Margarita:

Yo no voy a morir de vacío, lo que me aterraba en mi juventud. He sido conocido por ti, he salido de mí, de mi terrible interior para ser vivido por otro Yo que vive queriendo mucho.”

El deseo se acaba con la satisfacción del deseo. ¿Nos encontraremos, al hablar del amor, con un deseo anómalo, que no se sacia nunca, que renace indefinidamente?
[…]
“Muchas biografías amorosas se parecen a esas historias de escaladores que aspiran a coronar las grandes cumbres y nada más alcanzar una ya están pensando en la próxima.
[…]
“La convivencia plantea problemas que interfieren con el amor.
[…]
“La dificultad de entenderse, de buscar complicidades nuevas, se convierte en un obstáculo insuperable a veces[1].”

JAM:

La introducción de los sentimientos en el sexo parece necesaria para la estabilidad de la pareja, que es necesaria para la supervivencia de los hijos y de los mismos cónyuges. […] Según los antropólogos, establecer un vínculo emocional, por encima de la mera relación sexual, es una invención evolutiva que ha protegido a la humanidad.
[…]
“¿Por qué el amor ha perdido el fulgor poético del inicio? ¿Por qué es tan difícil mantenerlo en situaciones de normalidad? […] La intensidad alegre, ésa es la culminación del amor.”

Conrad Aiken a Clarissa Joan Lorenz:

Empecé a observar todo tipo de detalles de una manera que no lo había hecho durante ocho años. Sólo había una delgada manta en mi cama y pensé: <<Qué divertido sería encontrar otra manta en la cómoda y después contárselo a Joan[2]>>.”

JAM:

La vida amorosa es una peculiar conversación, entablada en variados lenguajes y silencios, y, como ocurre con las buenas conversaciones, puede durar siempre, porque las respuestas animan a nuevas respuestas, en un vaivén sin término.”

Todo amor es una historia. Y toda historia de amor es una gran emoción que quiere encarnarse. Un dinamismo universal que lleva al entrelazamiento de dos biografías. La poesía realiza una estilización falsa al sugerir que en el amor se unen dos cuerpos o dos almas. Son dos personalidades, dos pasados, dos sistemas distintos de deseos y expectativas, los que pretenden unirse, aprovechando el poderoso impulso del enamoramiento. El deseo sexual puede estar en el origen del amor apasionado, pero no debemos confundirnos. Ninguna cultura lo ha hecho. Los griegos tuvieron muchos nombres para designar los diferentes modos del amor, desde Eros, el deseo, hasta Philia, la amistad. Los polinesios tienen una palabra especial —inangaro kino— para denominar al deseo cuando va acompañado de amor romántico. En Kenia distinguen entre el deseo sexual —ashiki— y el amor —pendo—. La diferencia es clara: el deseo es genérico —un sexo desea a otro sexo—, mientras que el amor individualiza su objeto al máximo, porque lo ve como oncomparable e insustituible. Por eso la biografía amorosa es la tensión entre un anhelo general y una circunstancia única. De ahí su complejidad.”

De la misma manera que el afán de pintar o el afán de hacer música ha dado lugar a una amplia variedad de creaciones, la necesidad de saciar el deseo amoroso ha alumbrado formas muy diferentes de conseguirlo. […] El amor apasionado parece tener como gran objetivo la unión permanente con otra persona. […] Ramón Gómez de la Serna respondió con una melancolía avisada: <<Amor es el deseo de hacer eterno lo pasajero>>.”

Morir de amor es bastante fácil, lo que al parecer resulta más difícil es vivir de amor.”

La espera espolea siempre el amor, con tal de que o dure demasiado tiempo.”

Y pasión significa sufrimiento. Hay una tendencia a preferir lo que nos hiere y a exaltar lo que parecía colmar nuestro ideal de vida amrmoniosa.”

De Eloísa para Abelardo:

Dios me es testigo de que, si Augusto, emperador del mundo entero, quisiera honrarme con el matrimonio y me diera la posesión de por vida de toda la tierra, sería para mí más honroso y preferiría ser llamada tu ramera, que su emperatriz.”

De Stendhal a Mathilde Dembowski:

Si tener éxito no dependiera más que de formular un deseo, quisiera conseguiros para mí, y no para ningún otro ser que hubiese fingido ser. Creo que me daría vergüenza y sería el fin de mi felicidad, incluso amado por vos, si albergara cualquier sospecha de que amáis a ese otro yo.”

De Sigmund Freud a Martha Bernays:

…las cosas sólo son importantes si tú las compartes.”

En el silencio que guardo acerca de nuestro amor, te ruego que veas una vez más el síntoma de mi saludable y serena certidumbre de posesión.”

JAM:

Las cartas de Frud me han hecho mencionar la palabra <<proyecto>>. Mis lectores filósofos saben, sin duda, que este concepto ha tenido extraordinaria importancia durante el siglo XX. La libertad consiste en dirigir la propia vida de acuerdo con un proyecto elegido. Nuetzsche había definido al hombre como <<el animal capaz de prometer>>. En las historias de amor apasionado hemos visto con demasiada frecuencia vidas a merced del azar amoroso, más inclinadas a los juramentos emocionados que a los compromisos reales. Además, ¿no son contradictorios el amor y el compromiso? Aparece un nuevo enfrentamiento entre los dos extremos en conflicto —el amor pasión y el amor constante—, que ahora se manifiesta como la tensión entre el <<amor espontáneo>> y el <<compromiso amoroso>>.”
[…]
“Lo que se valora en el amor pasión es la intensidad. Es más importante una intensidad dolorosa que una anestesia confortable.”
[…]
“<<Nosotros sólo hacemos planes para el tiempo en que estemos juntos>>. ¿Cómo influye esta actitud en el amor?”

De Franz Kafka a Milena Jesenska:

Ayer te aconsejé que no me escribieras todos los días, hoy sigo pensando o mismo; sería muy conveniente para ambos, y vuelo a aconsejártelo una vez más, con mayor insistencia todavía; pero por favor, Milena, no me hagas caso y escríbeme todos los días, aunque sea una carta muy breve.”

Uno no se atreve a decirlo, aunque es casi cierto (totalmente cierta la gratitud, hasta cierto punto cierta la felicidad, y nunca cierta la tranquilidad), porque siempre viviré asustado, sobre todo de mí mismo.”

De Milena Jesenska a Maz Brod, sobre Franz Kafka:

Ciertamente todos nosotros somos, en apariencia al menos, capaces de vivir, porque algunas veces nos hemos refugiado en la mentira, o hemos estado ciegos, o entusiasmados, u optimistas, o muy convencidos de algo, o pesimistas o lo que sea. Pero él jamás ha recurrido a un asilo protector, nunca. Es absolutamente incapaz de mentir o de emborracharse. No tiene el más pequeño refugio o la más péquela cobertura. Es como un hombre desnudo entre gente vestida. Pero ni siquiera dice y vive en la verdad. Es un modo de ser en y para sí mismo, exento de todos los añadidos que podrían ayudarle a perfilar su vida en la belleza o en la miseria, poco importaría. Y su ascetismo no es en absoluto heroico —precisamente por esto es más grande y elevado—. Todo <<heroísmo>> es mentira y cobardía. No es un hombre que construya su ascetismo como un medio para llegar a un fin, es un hombre que está obligado al ascetismo por su clarividencia, pureza e incapacidad de adquirir un compromiso.”

JAM:

…<<¿se puede hacer compatible la exaltación amorosa y la vida diaria?>> puede formularse de esta manera: ¿se puede hacer poesía de lo cotidiano? El romanticismo nos dijo que no. En Odas elementales, Neruda no dice que sí. Hay una forma poética de ver la realidad, que nos libera de la rutina real. Una cebolla es siempre una cebolla, pero si la miramos bien encontraremos en ella una novedad interminable:
“Cebolla, /luminosa redoma, /pétalo a pétalo /se formó tu hermosura, /escamas de cristal te acrecentaron /y en el secreto de la tierra oscura /se redondeó tu vientre de rocío.”

Monet veía el reflejo de la luz en ellos, y eso cambia incesantemente. Algo semejante le sucedió a uno de los pensadores más influyentes de la historia moderna, Sören Kierkegaard, que escribió un libro titulado La repetición, preguntándose si era posible hacer una y otra vez las mismas cosas con el mismo fervor o con el mismo entusiasmo.”

Tal vez una de las características del amor es que no se acostumbra, que ve en cada nueva aparición, acto, palabra, del ser amado un nuevo regalo. Tal vez el problema sea que el amor, que aparenta tanta actividad, se hace perezoso, pierde su capacidad inventiva y creadora en cuanto se pasa el primer hervor. La espontaneidad del amor se convierte en una trampa, porque conduce a una pasividad y una creencia en el destino[3].”

De Rilke a Franz Pappus, un joven poeta:

El amor es difícil. El amor es quizás la prueba más difícil que hemos de superar, es el más alto testimonio de nuestra condición: la obra suprema, y todas las demás no son sino preparativos. Es por ello por lo que los seres jóvenes, nuevos para todo, no saben amar: tienen que aprender. Con todas las fuerzas de su ser concentradas en su corazón que late ansioso y solo, aprenden a amar. Todo aprendizaje es tiempo de clausura. Así para el que ama el amor es, durante largo tiempo, solead, soledad cada vez más intensa y profunda. Amar no quiere decir entregarse ciegamente desde el principio. (¿Qué sería la unión de dos seres aún imprecisos, inacabados y dependientes?) El amor es una ocasión única para madurar, para formarse, para convertirse cada uno en un mundo por amor al otro. El amor es exigencia y ambición sin límites, que hace del que ama un elegido. En el amor cuando llega, los jóvenes no deberían ver sino la obligación de trabajar en sí mismos. Perderse en el otro, entregarse, ninguna de estas formas de unión es aún para ellos. Ante todo deben acumular. La entrega del propio ser es la coronación de la obra[4].”

JAM:

Ya no estamos en el carrusel de pasiones, tan divertido, tan emocionante del romanticismo. Ahora el amor no se opone a la estabilidad, se opone a la vocación. Los amantes profesionales que hemos conocido vivían para sus amores, como si no tuvieran otra cosa que hacer. Ahora, el hombre tiene una misión, que no es amar. El amor es un apoyo, algo secundario que no puede tener demasiada importancia. El hombre con una misión quiere ser querido, no quiere querer. Ése es el caso de Rilke. Y esto es muy moderno porque el concepto de <<autorrealización>> va a ser una variante nueva en el terreno amoroso. Cuando la gran tarea del ser humano es <<realizarse>>, el amor toma una nueva forma.”
“Rilke vuelve a Platón. Amar es engendrar en la belleza, crear es la tarea del amor. Pero entonces, paradójicamente, el amor se vuelve solitario, la búsqueda de la propia misión en el mundo. Y, cuando esa misión se manifiesta a través de otra persona, <<sería el amor que estamos preparando con nuestra dura lucha: dos soledades que se protegen, se completan, se limitan y se respetan>>[5].”

No se puede vivir en perpetuo éxtasis porque el éxtasis es, precisamente, una suspensión de la vida. […[ Son episodios de nuestra búsqueda de modos bienaventurados de relacionarnos, y los estudio con la esperanza de que nos permitan aprender a conseguirlos, con la esperanza de que podamos aprender algo que nos permita la perpetuación de la llama imposible.”

Aspiramos simultáneamente a la tranquilidad y a la excitación, a la seguridad y al riesgo, a la novedad y a la repetición, y, en el colmo de la megalomanía, aspiramos a hacer que todo esto sea compatible. No es empresa fácil. Decimos que el amor es irracional, pero necesitamos vivir de acuerdo con la razón. Decimos que el amor arriesga todo a un envite, y sin embargo necesitamos descansar en la seguridad de lo adquirido. Elogiamos la locura amorosa, pero necesitamos vivir cuerdamente.
“Aceptamos que la pasión rompa las normas, pero precisamos normas para convivir. Repetimos que el amor mueve el sol y las estrellas, pero no parece capaz de dirigir una convivencia feliz. Según todos los indicios, es más fácil morir de amor que vivir de él.
“Para comprender algo tan enigmático como el amor apasionado conviene buscar su origen y su destino, es decir, el dinamismo que lo habita. Es ahí donde podemos encontrar la causa de las contradicciones que acabo de señalar.”
[…]
“Convertimos el sexo, que es una función biológica, en sexualidad, que es un ámbito simbólico, afectivo, moral, poético, creador o destructivo. El instinto sexual se sentimentaliza. Se individualiza. Lo que su estado bruto es pulsión genérica —un macho y una hembra—  se convierte en deseo concreto de una persona concreta. Ésta es una de las raíces del amor, que recibe en herencia el poder ciego y formidable de una energía biológica.
“Pero esta ampliación del deseo sexual no lo explica todo. Es atracción, es ímpetu, es ansiedad, pero no debemos todavía llamarlo amor, porque puede ser compulsivo, egoísta y cruel. No creo que el amor nazca como una derivación enriquecida de la sexualidad, sino que aparece en el universo con la maternidad. El vínculo de la madre con su criatura tiene las características que nos sirven para definir el amor: es individual —es a su cría a la que se siente vinculada y no a otra—; es generoso, porque necesita de la felicidad del niño para ser feliz; también es egocéntrico, porque es su propia felicidad la que busca a través de la felicidad de otro, no se trata de un sacrificio martirial; y, por último, es activo, porque su amor le impulsa a la madre a cuidar del hijo. […] ¿Pero quién ha dicho que necesitar a alguien para sobrevivir es amarlo?
[…]
“Tenemos, pues dos raíces del amor humano, que puede darse por separado pero que estamos intentando unificar, en una de las más colosales aventuras vividas por nuestra especie: el sexo y la ternura. Un deseo encaminado al placer se hibrida con un deseo dirigido a la felicidad de otra persona y a su cuidado. Sin duda, pueden existir los dos por separado. Puede haber un amor que sea puro deseo, y un amor que sea pura ternura. Pero cuando estamos hablando de la figura perfecta del amor romántico, erótico, de pareja, conyugal o como quieran llamarlo, estamos hablando de la milagrosa unión de ambos aspectos.
[…]
“El problema surge porque convertimos en fin lo que sólo es un medio, o, para decirlo con más precisión, un inicio. El amor pasión es un estado inicial, que deseamos convertir en permanente. Que algo sea <<inicio>> significa que tiene que permanecer, pero cambiando. Una semilla germinada es el inicio del árbol. El amor es una energía que al cambiar, permanece. Lo que ocurre con frecuencia es que el estado inicial es tan intenso, tan embriagador, que desearíamos quedarnos en él. […] El amor pasión es la energía amorosa en estado puro, antes de empezar a trabajar. Es cierto que en plena exaltación se encuentra dispuesto a todo, se ofrenda, se entrega, se aniquila. […] Los amantes son capaces de abandonar cualquier cosa, se vuelven absorbentes, porque como son capaces de prescindir de todo, salvo de su amor, exigen a la persona amada una oblación semejante. Esto supone poner entre paréntesis el resto de la realidad.
[…]
¿Y no podría esa pasión convertirse en la energía para una vida amorosa, en la que la intensidad sustituyera a la excitación, la serenidad a la inquietud, la confianza a la incertidumbre? Sería prolongar el amor con las obras del amor, o, como m gusta decir, con una <<poética de la acción>>.
[…]
“El amor pasión puede sufrir el complejo de Peter Pan: no quiere crecer. Es un estado inicial que carece de proyecto. Aspira a eternizarse sin hacer nada. A pesar de su aparente hiperactividad —es inquieto, nervioso, ciclotímico, agitado, insomne—, su actitud vital es pasiva o enajenada, que es otro tipo de pasividad. Por eso los enamorados se sienten esclavos y hablan tanto de que el objeto de su amor es su dueño. Un sujeto se siente estremecido sin saber por qué. No es libre de enamorarse o no enamorarse. Y, además, no quisiera hacer nada, sino estar unido al objeto de su amor. La quietud es su aspiración.
“Convertir el amor pasión en vida amorosa es convertir un estado en un proyecto. Es hacerlo <<diligente>>, palabra que deriva del latín diligo, que significa <<amar>>. Hemos de volver al viejo Platón: <<Amar es crear en la belleza[6]>>.
“Estamos, sin duda, muy lejos de la barrera del animal en celo. Pero es en este punto donde aparece con más agudeza la gravedad del problema. Lo difícil es la invención y la realización de un proyecto. Es fácil la unificación emocional, es decir, que dos personas en un momento determinado sientan unánimes el mismo sentimiento: alegría, dolor, placer, entusiasmo, amor. Lo que es difícil es unificar dos vidas, dos caracteres, dos proyectos distintos e independientes hasta ese momento, dos comportamientos. ¿Cómo hacerlo? Sin duda, aprovechando la energía del enamoramiento. Pero el enamoramiento es loco o ciego o irresponsable, luego no está capacitado para elaborar o realizar un proyecto. A lo largo de la historia se ha intentado resolver la cuestión proponiendo proyectos elaborados, casi institucionalizados: el matrimonio, por ejemplo. Pero en la actualidad no existen esos modelos. Cada cual tiene que hacérselos a medida, en una especie de bricolaje sentimental. Todo tipo de parejas, abiertas o cerradas, homo o hetero, compartidas o exclusivas, están a su disposición. No existen normas morales claras que hagan previsibles los comportamientos. La precariedad contamina todas las relaciones, provocando una desesperanza o un fácil desistimiento. La búsqueda de la realización personal sitúa en segundo plano todas las relaciones. Cunde la idea de que nada que se haga por amor debe costar trabajo, lo que es falso; o de que nada que se haga por compromiso es compatible con el amor, lo cual lleva a no comprometerse nunca. Pese a lo cual, los humanos seguimos pensando que las relaciones amorosas son el camino más seguro a la felicidad, aunque desconfiemos de alcanzarlas. El siglo XX ha acuñado el eslogan sartriano <<el infierno son los otros<<, que leva a vivir en soledad y a la defensiva.
“Tal vez estemos oyendo demasiadas historias de fracasos. […] Por eso me parece importante reivindicar las vidas amorosas felices. Son complejas obras de arte dignas de admiración. La pasión amorosa se prolonga en una sabiduría amorosa, encargada de convertir en vida lo que hasta ese instante era sólo sentimiento. Se trata, huelga decirlo, de un saber necesario y difícil, […] pero que merecería ser emprendido. Deberíamos tomarnos en serio el aprendizaje del amor. Nos serviría para aprovechar muchas oportunidades, y eludir muchas desdichas.”

Notas al pie de Israel Pintor. Título completo del libro: Palabras de amor. Un tratado de los sentimientos a través de las más intensas cartas de amor de todos los tiempos


[1] A veces. O sea que no es un obstáculo perpetuo.

[2] Exacto. Vivir en la belleza de los pequeños detalles que hacen la vida valiosa (parafraseando a Platón).

[3] Sí, quizá. El problema es, que para llegar a este punto, primero hay, desbordado e intenso, que reconocerse amante o amado. Así luego, tal vez, habré de emprender la carrera de resistencia y ver, como Monet, las luces de los nenúfares.

[4] ¿Y cuánto hace falta experimentar, cuándo hemos dejado de ser jóvenes (y por lo tanto nuevos para todo) para <<realmente>> amar? Conozco varios cuarentones incapaces (no sólo de amar, sino también de pensar), en cambio yo, que no supero el primer cuarto de mi vida, vivo el amor en cada letra, en cada respiro.

[5] Amor egoísta. Ámame, sólo cuando todavía no brille. Y cuando me tomen fotografías, ¡eclípsate! ¡Jodida modernidad! Narcisismo de veinticuatro quilates. Sería válido, en todo caso, si esa decisión jamás afectara al ser amado. Si no tuviésemos ya al amor detrás, delante, arriba, abajo, única y exclusivamente porque le dimos entrada; y claro, le dimos entrada por ególatras.
Válido si dos soledades se encuentran luego de haberse concentrado, primero, en la realización personal. Culero si el entendido se usa como justificación para levantar el dedo índice ante el ser amado y advertir: cuando vengan a pedirme un autógrafo, desparece.
Quien ha tenido una historia amorosa como la de Rilke, no puede, sin muchísima vergüenza, de buenas a primeras citar a Platón.
Cuando el discurso contradice la acción, se vive en el error, en la absoluta soledad. En el tipo de soledad que se sacia consigo misma y no “prepara” su encuentro con ninguna otra para amarla, mucho menos respetarla. En todo caso, siguiendo la lógica rilkiana, si una soledad de ese tipo tropieza con el entusiasmo amoroso de algún despistado, no hará más que limitarla, condicionarla, exigirle libertad y aplausos. Ahí está Sartre y Simone de Beauvoir; Hannah Arendt y Heidegger. ¿Qué tiene lo femenino que siempre es más? Más trasparente, más honesto, más más
Y si me pongo analítico, este afecto, consecuencia del encuentro entre una soledad del tipo culera (o sea del tipo rilkiana) y otra del tipo amante apasionado (que, para joder más la cosa, admira terriblemente al culero del que se enamoró: por ejemplo los casos antes citados de Beauvoir y Arendt), no puede ser otra cosa que machismo disfrazado.

[6] A esto se le llama una cita decente de Platón. No a las confianzas de Rilke.

Diario de duelo, Roland Barthes

11 feb

…que esta muerte no me destruya por completo, quiere decir que decididamente quiero vivir perdidamente, hasta la locura, y que, por lo tanto, el miedo de mi propia muerte está ahí, no se ha desplazado ni una pulgada.”

No quiero hablar por temor a hacer literatura —o sin estar seguro de que eso no lo sería— aunque de hecho la literatura se origine en estas verdades.”

…Lo hago así, con energía, devoción (lo gozo con amargura): a partir de ahora y para siempre soy mi propia madre.”

Angustia, desherencia, apatía: sola, a bocanadas, la imagen de la escritura como <<cosa que da ganas>>, refugio, <<salvación>>, proyecto, breve <<amor>>, alegría. Supongo que la devota sincera tiene los mismos sentimientos hacia su <<Dios>>.”

…La Depresión vendrá cuando, desde el fondo de la aflicción, ni siquiera pueda agarrarme a la escritura.”

…Una nada levanta en mí el abandono.
Soporto mal a los otros, el querer-vivir de los otros, el universo de los otros. Atraído por una decisión de retiro lejos de los otros [no soporto más el universo…”

No tengo deseo sino necesidad de soledad.”

Creí que la muerte de mamá haría de mí alguien <<fuerte>>, puesto que accedo a la indiferencia de lo mundano. Pero ha sido todo lo contrario: soy todavía más frágil (normal: por una nada en estado de abandono).”

M. y yo sentimos que, paradójicamente (puesto que comúnmente se dice: trabajen, distráiganse, vean gente), cuando estamos agitados, ocupados, solicitados, exteriorizados, es cuando tenemos la mayor aflicción. La interioridad, la calma, la soledad la hacen menos dolorosa.”

¿Escribir para acordarse? No para recordarme, sino para combatir el desgarramiento del olvido en cuando que se anuncia absoluto. El ---pronto--- <<ya ninguna huella>>, en ninguna parte, en nadie.
Necesidad del <<Monumento>>.
Memento illam vixisse. (Acuérdate de aquella que ha vivido).”

No solamente no abandono ninguno de mis egoísmos, de mis pequeños apego, continúo sin cesar <<dándome la preferencia>>, más aún, no llego a entregarme amorosamente a un ser; todos me son un poco indiferentes, incluso los más queridos. Pruebo ---y es duro--- la <<sequedad del corazón>> ---la acidia.”

Pensar, saber que mamá está muerta para siempre, completamente (<<completamente>>, que sólo se puede pensar haciéndose violencia y sin que se pueda sostener largo tiempo este pensamiento), es pensar, letra por letra (literalmente, y simultáneamente) que yo también moriré para siempre y completamente.”

La muerte de mamá: quizá esto es lo único en mi vida que no he tomado neuróticamente. Mi duelo no ha sido histérico, apenas visible para los otros (tal vez porque la idea de <<teatralizarlo>> me habría sido insoportable); y, sin duda, si hubiese sido más histérico, si hubiese ostentado mi depresión, despidiendo a todo el mundo, dejando de vivir socialmente, habría sido menos desgraciado. Y veo que la no-neurosis no es algo bueno, que no está bien.”

…Siempre (dolorosamente) me ha sorprendido poder ---finalmente--- vivir con mi aflicción, lo cual quiere decir que es literalmente soportable. Pero ---sin duda--- es porque puedo mal que bien (es decir, con el sentimiento de no lograrlo) hablarla, frasearla. Mi cultura, mi gusto por la escritura me da ese poder apotropaico, o de integración: yo integro,[1] por el lenguaje.
Mi aflicción es inexplresable pero, como quiera que sea, decible. El hecho mismo de que el lenguaje me proporcione la palabra <<intolerable>> realiza de inmediato una cierta tolerancia.”

La literatura es eso: que yo no pueda leer sin dolor, sin sofocarme de verdad…”

Duelo. A la muerte del ser amado, fase aguda de narcisismo: se sale de la enfermedad, de la servidumbre. Luego poco a poco, la libertad se hace plomo, la desolación se instala, el narcisismo cede en el lugar a un egoísmo triste, a una ausencia de generosidad.”

¿Por qué ya no soporto viajar? ¿Por qué quiero todo el tiempo, como un niño perdido, <<volver a mi casa>> —donde sin embargo mamá ya no está?
Seguir <<hablando>> con mamá (la palabra compartida siento la presencia) no se hace discurso interior (yo nunca <<hablé>> con ella), sino un modo de vida: intento seguir viviendo cotidianamente según sus valores: reencontrar un poco los alimentos que ella hacía haciéndolos yo mismo, mantener su orden doméstico, esa alianza de la ética y de la estética que era su manera incomparable de vivir, de hacer lo cotidiano. Pero esta <<personalidad>> de lo empírico doméstico no es posible de viaje —ni es posible más que en mi casa—. Viajar es separarme de ella —más todavía ahora cuando ya no está— cuando ya no es sino lo más íntimo de lo cotidiano.”

¿Por qué tendría deseos de la mínima posteridad, de la mínima huella, puesto que los seres que más he amado, que más amo, no la dejaron, ni yo ni algunos sobrevivientes pasados? ¿Qué me importa durar más allá de mí mismo, en el desconocido y mentiroso frío de la Historia, ya que el recuerdo de mamá no durará más que yo y que aquellos que la conocieron y que morirán a su vez? No quisiera yo un <<monumento>> para mí solo.”


[1] Hacer entrar e un conjunto —federar— socializar, comunizar, gregarizar.

El guión, Robert McKee

14 ene

…Sus sueños de crear un mundo único de poder y maravilla pocas veces se cumplen, si es que se cumplen alguna vez. Dedican días largos y muy duros porque, independientemente de cómo se mire, el camino de un escritor nunca es recto y, como tienen un don, de vez en cuando sus esfuerzos provocan un aplauso. Esos escritores me recuerdan una fábula que a mi padre le encantaba contar:
`Muy por encima del suelo del bosque paseaba un milpiés a lo largo de la rama de un árbol, balanceando sus mil patas en un caminar pausado. Desde la cumbre del árbol aves cantoras miraban hacia abajo fascinadas por la sincronía del andar del milpiés. <<Es un talento sorprendente>>, piaban los pájaros. <<Tienes más patas de las que podemos contar. ¿Cómo lo haces?>> Y por primera vez en su vida el milpiés se planteó esa cuestión. <<Sí>>, se preguntó, <<¿cómo hago lo que hago?>> De pronto, al volverse para mirar hacia atrás, sus ligeras patas chocaron entre sí y se enredaron la una con la otra como las ramas de una hiedra. Las aves cantoras comenzaron a reír mientras el milpiés, embargado por el pánico de la confusión, se enrolló como una pelota y cayó hasta el suelo del bosque.
[…]
`Ya en el suelo del bosque el milpiés, dándose cuenta de que lo único herido era su orgullo, despacio y con cuidado, pata a pata, se desenroscó. Con paciencia y esfuerzo estudió y flexionó y comprobó cada uno de sus apéndices hasta quedar convencido de que se podía poner de pie y caminar. Lo que una vez fuera instinto se había convertido en conocimiento. Se dio cuenta de que no tenía por qué moverse a su ritmo de antes, lento y aprendido. Podía pasear, pavonearse, brincar, incluso correr y saltar. Entonces, como nunca antes hiciera, escuchó la sinfonía de las aves cantoras y dejó que su canto le embargara el corazón. Tras controlar a la perfección sus mil patas llenas de talento se llenó de valor y, con un estilo propio, bailó y bailó una deslumbrante danza que sorprendió a todas las criaturas de su mundo.´”

El último minuto, Andrés Neuman

9 ene

Las cosas suelen suceder antes de que uno haya pensado si convenía o no que sucedieran, y cuando ya están ahí, no hay más remedio que convencerse de que eran necesarias. […] Los años suelen pasar antes de que uno haya pensado si convenía o no que pasaran, y cuando ya no están ahí, no queda más remedio que convencerse de que era necesario que se fuesen tan rápido.”

La edad de las tinieblas, José Emilio Pacheco

31 oct

En “Desorden de los factores”

Todo me sale al revés a pesar de mis buenas intenciones. La noche que me invade no sabe que es noche. La vida se me acaba sin entender de qué se trata. El mundo insiste en ser como es, no como yo quisiera. El desorden de los factores divide la multiplicación y suma una resta divisoria.”

En “El único tesoro”

La esperanza, por absurda que sea, triunfa siempre contra la experiencia abrumadora.”

En “Despoblación”

Entre tanta destrucción queda una parte edificante. En el zafarrancho general de la vida. En la guerra perpetua y la separación interminable, sobreviven, y nada puede ya borrarlos, el segundo de amor, el minuto de acuerdo, el instante de amistad. Basta para vivir agradecidos con esos nombres que no volveremos nunca a pronunciar.”

En “Museo del novelista o el porvenir de otra ilusión”

Escribió y escribió lo mejor que pudo. No compartió con nadie ni le hizo daño a nadie. Tuvo al menos la dicha de su trabajo. Su única ambición fue terminar algunas páginas que deben de haberle dado placer a muchas personas. Merece la más piadosa forma de repseto: el olvido.”

En “Un ritual”

El ritual cotidiano deja una enseñanza: la verdadera recompensa del trabajo es el placer que hay en intentar hacerlo bien, aun a sabiendas de que en poco tiempo nuestro esfuerzo será inútil y habrá que recomenzar a partir de cero.”

“Los versos de la calle”

Hay demasiados versos en el mundo. Como el canalla que engendra y abandona, echo a andar otro atajo aunque nadie lo exija ni lo espere. Los veo formarse indefensos y salir en busca de alguien que los resguarde. La inmensa mayoría les da la espalda. Cuando ellos se acercan las personas desvían la mirada y hacen como si los versos no existieran.
“En su desamparo los versos se drogan aspirando la Nada y se quedan inertes en la esquina. Algunos de dan valor para entrar en lugares públicos. Tampoco allí los toman en cuenta y el personal los expulsa de mala manera.
“Entonces suben los vagones del Metro e intentan pregonar su mercancía entre la hostilidad, el desprecio o cuando menos la indiferencia de los pasajeros. No les queda más remedio que entrar en las casas cuando nadie los ve y tratar de abrirse camino en los ojos, el oído y la mente de quienes no los han invadido.
“Cómo no vivirte agradecido si tú los recoges por un instante y los vuelves parte de tu voz interior, de tu respiración y el rítmico fluir de tu sangre. Al menos por esa noche los versos de la calle, los hijos de la inconsciencia y la intemperie, están a salvo. Mañana quién sabe. Sólo hay algo seguro: dentro de poco ellos también se habrán evaporado. Nuevas legiones atestarán las ciudades.”

En “La plegaria del alba”

Ayer no resucita. Lo que haya atrás no cuenta. Lo que vivimos ya no está. El amanecer nos entrega la primera hora y el primer ahora de otra vida. Lo único de verdad nuestro es el día que comienza.”

Los que aman, odian, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares

10 oct

…todo lo cultural, cuando nos sofoca la vida, es de mi incumbencia…”

Hay todavía un tratado por escribir sobre el llanto de las mujeres; lo que uno cree una expresión de ternura es a veces una expresión de odio, y las más sinceras lágrimas suelen ser derramadas por mujeres que sólo se conmueven ante sí mismas.”

La experiencia me ha enseñado que personas sin ninguna cultura y normalmente incapaces de construir una frase, urgidas por el dolor dicen frases patéticas.”

…nuestra adhesión a la vida se mide por la intensidad de nuestras pasiones.”